REINA DEL ODIO. 38. La parte más dulce de la historia
REINA DEL ODIO. 38. La parte más dulce de la historia
No puedo evitarlo, una de mis cejas se levanta y lo observo con un gesto sugerente.
—¿Eso qué significa exactamente, muñeco? ¿Estás pensando embarazarme o qué? —le pregunto, más por molestar que por otra cosa, y Christian se ríe como si yo fuera la loca por tomarme esto a tono de broma.
—La verdadera pregunta es, ¿cuántas veces me vas a dejar embarazarte? —me responde, encogiéndose de hombros, como si nada, y le pego en el hombro porque juro