CAPÍTULO 33. Un hombre sin contención
CAPÍTULO 33. Un hombre sin contención
La expresión del abuelo cambia de inmediato, el brillo en sus ojos se apaga, como si acabara de recibir una noticia devastadora. Se lleva una mano al pecho y suspira hondo; y entiendo que de verdad le agrado, que de verdad tenía una esperanza en esto y por desgracia es una que no puedo alimentarle. Seré una villana, pero ir destrozando a diestra y siniestra no es lo mío.
—Creo que necesito un té… —murmura—. Los esperaré en la cafetería.
Se gira despacio y s