CAPÍTULO 34. Tu apellido
CAPÍTULO 34. Tu apellido
No puedo creer lo que acabo de escuchar. Me quedo con el teléfono en la mano, todavía caliente por la llamada de Ruby, y siento una corriente de adrenalina recorrerme el cuerpo.
Viggo…
Viggo Massari…
En su puerta.
Me cambio con rapidez, sin siquiera pensar demasiado en lo que me pongo. Jeans, un suéter ligero, botas. Necesito salir de aquí. No tengo idea de cómo demonios Viggo encontró a Ruby, pero es evidente que esta pieza en particular del rompecabezas no la posicion