Mundo ficciónIniciar sesiónLas luces del amanecer apenas comenzaban a filtrarse por las ventanas del château cuando Valentina tomó las llaves del sedán plateado con manos que temblaban imperceptiblemente. El plan había sido discutido en susurros urgentes: el hospital privado de Ginebra, discreto y eficiente, donde las preguntas sobre identidades falsas se respondían con transferencias bancarias generosas.
Nerea había preparado una bolsa médica de emergencia con la meticulosidad de quien conocía íntimamente las c







