Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl termómetro digital marcaba las cuatro de la madrugada cuando Nerea despertó con la sensación familiar de que algo no estaba bien. Había desarrollado esa intuición durante años de trabajo nocturno en el hospital, un radar interno que se activaba ante las emergencias silenciosas. Se incorporó en la cama estrecha de su habitación en el château, aguzando el oído.
Un gemido apagado atravesó las paredes de piedra







