Mundo ficciónIniciar sesiónLa biblioteca había caído en un silencio tan denso que el tic-tac del reloj de péndulo resonaba como martillazos contra las paredes forradas de libros. Danna sintió el peso de cinco pares de ojos sobre ella, cada mirada cargada de expectativas diferentes. Liam se inclinaba hacia adelante en su silla, los nudillos blancos donde aferraba los brazos del sillón de cuero. Stephano permanecía inmóvil junto a la ventana, pero la tensión irradia







