Liam mostró el mensaje a todos sin decir una palabra.
El pánico colectivo fue instantáneo. En medio de todo el drama—el poliamor, las confesiones, las lágrimas—se habían olvidado completamente de la mafia rusa.
—¿Qué robaste exactamente?
Stephano fue el primero en romper el silencio.
Liam guardó el teléfono. Su rostro era una máscara de piedra.
—Información. Nombres de policías corruptos en la nómina de Dmitri. Jueces. Fiscales. Todo un sistema comprado y pagado.
Caminó hacia la ventana.
—Era mi