El correo llegó a las dos de la madrugada. Danna no dormía —últimamente nunca lo hacía—, así que el pequeño ping de notificación atravesó el silencio del ático como una alarma de incendio.
Remitente: svidal@editorialvidal.com
Asunto: LA VERDAD QUE AMBOS NECESITAN
Adjunto: ELENA_ARNES_MUERTE_SIN_EDITAR.mp4
Sus dedos temblaron sobre el trackpad. No debía abrirlo sola. Aquello era una bomba diseñada para detonar su vida… una vez más.
Se levantó y caminó descalza por el pasillo oscuro. La puerta de