Mundo ficciónIniciar sesiónLa vibración del teléfono contra la mesa de madera había sido como un disparo en el silencio de la tarde. Ahora, sentada frente a Angelo en ese café con olor a espresso y mentiras, Danna sentía cómo cada segundo se estiraba como vidrio a punto de quebrarse.
Angelo esperaba. Los dedos tamborileaban sobre la mesa con un ritmo que pretendía ser casual pero que revelaba impaciencia. Detrás de esa sonrisa calculada—tan parecida a







