Mundo ficciónIniciar sesiónLa oficina de Interpol en Auckland ocupaba el sexto piso de un edificio anodino en el distrito financiero. Paredes grises, fluorescentes que zumbaban, el olor a café quemado y papel reciclado. Rachel Kim llevaba treinta y seis horas sin dormir cuando cruzó la puerta de seguridad a las siete de la mañana, tres días después de que Salvatore Vidal cayera desde el balcón de la suite presidencial del Hilton.
Su escritorio estaba enterrado bajo monta







