Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire del balcón golpeó el rostro de Liam como una bofetada helada cuando cruzó el umbral de la suite presidencial. Auckland se extendía bajo él, un océano de luces que parpadeaban indiferentes a la tragedia que estaba a punto de desarrollarse veinticinco pisos por encima del asfalto. El viento traía el olor a sal del puerto mezclado con algo más denso, más oscuro: el aroma metálico de la sangre que goteaba desde la herid







