Mundo ficciónIniciar sesiónLa suite presidencial del Hotel Des Indes parecía demasiado lujosa para una celebración que sabía a ceniza en la boca. Valentina observaba desde el ventanal cómo las luces de La Haya parpadeaban en la distancia, cada punto de luz una promesa de vida que ella no sabía si podría cumplir. El champagne que Igor había comprado —Dom Pérignon, porque "las victorias parciales también merecen burbujas caras", habí







