Mundo ficciónIniciar sesiónLos tacones de María resonaban contra el mármol pulido de la Corte Penal Internacional con un ritmo que parecía marcar el compás de su propio latido acelerado. Cada paso la acercaba más al estrado donde tendría que enfrentar no solo las preguntas de los fiscales, sino la mirada de Salvatore Vidal. Durante dos años había vivido bajo el mismo techo que ese hombre, había servido su café cada mañana, hab&ia







