Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio del apartamento la envolvía como una manta húmeda mientras permanecía sentada en el borde de la cama, observando las sombras que la lámpara de la mesita proyectaba contra la pared. Las palabras del doctor Müller resonaban en su mente con una claridad que dolía: El padre debe firmar la autorización. Pero Liam no había podido. No legalmente. No importaba cuánto quisiera, cuánto se preocupara, cuánto la amara.







