Grite y llore como nunca, pero ni siquiera porque estaba embarazada me permitieron la entrada, mis ojos, el hombre que se estaba robando mi corazón, estaba partiendo de mi lado y todo por un malentendido, tal vez si supiera la verdad, sería yo quien estuviera abordando para irme con él, pero las cosas nunca funcionan así.
El guardia de seguridad me guio a su oficina, para darme un gran sermón, ni siquiera le respondí nada, sabía perfectamente que me lo merecía, por más que quisiera explicar, no