Estaba en la que era nuestra habitación, con los ojos cerrados y las lágrimas corriendo sin parar, no podía creer que un accidente me quitara mi matrimonio, me alegraba por Nicolás lo quería vivió y siendo feliz, de eso se trataba el amor, quería que fuera feliz, no importaba si su destino no era estar conmigo pero ¡Diablos! Dolía muchísimo, amaba a ese hombre con lo más profundo de todo mí ser.
No podía vivir sin él, nunca había tenido otro novio, ni siquiera tenía amigos no me encontraba llora