La tensión era demasiado densa, los hombres de Ares estaban como una piedra, y él se movió rápido saliendo de aquella estructura alta de escombros, mientras su equipo, que no era pequeño, se desplazaba por todo el lugar.
Incluso confiaba a ojo cerrado en sus francotiradores, cuando llegó al suelo arenoso, y todo se volvió un compendio de caras sorprendidas a pesar de que todo su equipo llevaba pasamontañas.
Las armas se activaron, Summer y Smith se quedaron quietos en las puertas del galpón, pe