Ares Miller.
—General…
—Entra al auto… vamos a otra parte…
Amelia y su hijo ya se habían ido, mientras Jonas se metió en el auto y arranque con urgencia. Utilicé una sola mano para la palanca y el volante, entre tanto, metía el lapicero lleno de la muestra de Máximo.
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—Aucchhhss…
—¿Qué pasa?
—Algo me picó…
—¿Sí? —Máximo asintió y escondí el lapicero en la chaqueta—. Déjame ver…
El chico extendió su mano, el hoyuelo se llenó de dos grandes gotas de sangre, porque la punción no fue una