Llevaba tres días cargando la frase de mi padre como si fuera un objeto físico.
Creo que soy, en parte, lo mismo.
No la había repetido en voz alta. No se la había mencionado a nadie. La guardaba en algún lugar entre el pecho y el estómago y de vez en cuando la sentía ahí, sin pedir nada, solo ocupando espacio.
Estaba sentada en el banco de piedra del patio exterior cuando Sael apareció en el umbral del corredor con la postura de alguien que ya decidió lo que va a hacer pero tiene tiempo para ha