Les tomó veinte minutos entender lo que les estaba leyendo.
No porque el texto fuera difícil: la letra de Ezequiel era clara, la información directa. Lo que tardó veinte minutos fue que cada uno de los tres necesitó el tiempo que necesitó para recibir lo que les decía.
Leí en voz alta las páginas que importaban.
El linaje de la madre de Ezequiel. La sangre mixta que el clan Aldave consideraba ilegal. El proceso del Consejo de Estirpes que el padre de mi padre había tenido que enfrentar décadas