Corredor norte, hacienda. Tarde del mismo día. POV: Dante
Los escuché salir del pasillo a las cuatro y cuarenta de la tarde.
No me asomé. No hizo falta.
Reconocí los pasos de Sael — esa cadencia que no varía con el estado de ánimo porque él decide la cadencia, no al revés, y lleva ochenta y nueve años siendo así.
Y reconocí los de Valentina, que en los últimos treinta días habían adquirido un sonido diferente al del primer mes: más asentados, más sólidos, el ritmo de alguien que empieza a habit