El receso entre jornadas duró dos horas.
Los miembros del Consejo se retiraron al ala que habían ocupado desde su llegada. Crisanto salió hacia el patio exterior con su asistente legal sin mirar a ninguno de los cuatro. Los hermanos se dispersaron — Luciano al despacho con las carpetas, Sael a los archivos, Dante al patio trasero.
Yo fui a la cocina.
No lo planeé como movimiento estratégico.
La cocina a esa hora tenía el olor específico del almuerzo que Perla había preparado antes de que empeza