Crisanto esperó hasta la última hora de la segunda jornada.
Lo dejé esperar. No tenía opción de hacer otra cosa, pero aunque la hubiera tenido habría elegido lo mismo: escuchar el argumento completo antes de formarse una respuesta.
Esa era la única posición racional disponible, y la racionalidad era lo que me quedaba cuando el resto del sistema de procesamiento estaba ocupado con lo que Perla me había dicho durante el receso.
Crisanto se puso de pie con la calma de alguien que lleva décadas esp