Asher
Mientras miraba a Ariella dormida en mis brazos, con su cuerpo suave y cálido contra el mío, agotada por la forma en que la había tomado, total y desesperadamente, no pude evitar la sonrisa que tiraba de las comisuras de mis labios.
Solo pensar que... pude haber muerto. Pude haberla perdido. Y nunca habría sabido lo que se sentía tenerla así de cerca, sostenerla así, estar dentro de ella, sentirla tan profundamente que parecía que nuestros corazones latían al mismo ritmo. No iba a permit