Asher
No sabía qué había dicho, pero de repente algo dentro de ella se desvaneció.
—Todo esto es tu culpa. Todo esto es obra tuya... —gritó ella—. Desde el momento en que entraste a mi casa, supe que Ariella había cometido un error terrible. Tú no eras el hombre para ella. Ibas a causar la muerte de todos nosotros.
—Lo sé —dije con una pequeña sonrisa.
—Le dije que no se casara contigo —susurró—. Intenté hacerla entender, pero nunca escuchaba, especialmente cuando se trataba de ti.
Sus ojos