Ariella
Antes de que pudiera reaccionar, Asher me levantó de mi asiento y me sentó en su regazo.
—¿Qué haces? —solté una risita, aun cuando sus manos se asentaron firmemente en mi cintura.
—¿Qué parece que estoy haciendo? —murmuró, con una sonrisa burlona dibujándose en su rostro mientras sus labios rozaban la parte posterior de mi cuello.
Intenté apartarme, riendo, con el aliento contenido mientras sus besos me seguían el movimiento.
—Estamos en el comedor —susurré entre risitas—. Aquí com