Ariella
Dudé, no queriendo profundizar en sus pensamientos antes de añadir:
—Y sé que tienes muchas cosas en mente, pero... tenemos que hablar de él.
—¿Qué pasa con él? —preguntó Asher, tomándose la situación en serio al instante.
—No, no es nada malo —lo tranquilicé—. Me refiero a... que tenemos que hablar de su vida aquí y de la escuela.
—Ah —Asher asintió despacio—. Sí. Por supuesto.
—Tenemos que decidir si va a ser educado en casa o si va a ir a la escuela.
—¿Educado en casa? —pregun