Yo no era popular. No era esa chica. Solo era una chica normal que no se metía con nadie y hacía sus propias cosas, el tipo de chica que se quedaba en segundo plano. Solté un chillido:
—Perdón —pensando que eso haría que lo dejara pasar y se marchara. Pero entonces, me lanzó esa mirada. No sé cómo explicarlo porque, de repente, hubo ira en sus ojos.
Me miró como si yo le hubiera hecho algún daño, lanzándome puñales con la vista. Sus ojos se clavaron en los míos y juro que podía sentir el calor