Ariella
Cuando Asher llegó, yo ya había empacado nuestras maletas. Ya había tenido esa conversación con Leon y con María. Les dije que nos iríamos, que Asher vendría a buscarnos.
Leon estaba súper emocionado, casi en exceso. Cada cinco minutos preguntaba:
—¿Ya viene papá? ¿Ya está aquí? —y yo tenía que pedirle una y otra vez que fuera paciente.
María, por otro lado, comentó que se quedaría unos días más en la casa hasta que decidiera qué hacer. Le dije que podíamos esperarla, que podíamos