Ariella
Estaba en la habitación. No sé por cuánto tiempo... Quizás horas. Quizás minutos. El tiempo se había transformado en una niebla de silencio, nerviosismo y miedo.
Sentía que me estaba desmoronando, como si en cualquier segundo fuera a perder el control. Perder la calma y perder la cordura. Comencé a caminar de un lado a otro. Mis dedos se apretaban y se soltaban. Vi de tal manera mis dientes que pensé que podrían romperse.
No podía quedarme quieta. No podía respirar bien. Y entonces, e