Su mano rozó el mostrador al lado de mi hombro. Y luego su voz... su voz se escuchó de nuevo, baja y tranquila.
—No sabía cómo me sentiría al verte otra vez.
Abrí los ojos y allí estaba él.
Asher.
El Don de la familia Romano. El hombre más peligrosamente atractivo que jamás hubiera visto. Un hombre vestido como un emperador romano arrojado a una guerra de la era moderna: clásico, sereno, poderoso. Cada centímetro de él irradiaba control. Poder. Letalidad. Pero también... algo más.
Era el ho