Necesitaba aquello.
Necesitaba alguna forma de conexión con él. También necesitaba poseer una parte de él. Necesitaba poner su mundo de cabeza, tal como él había hecho con el mío. Un gruñido desgarró lo más profundo de su ser mientras me besaba con un vigor despiadado que me robó los pensamientos. No fue un beso, fue una posesión. Sus labios se movieron contra los míos con una intensidad áspera, sin dejar espacio para el aliento ni la suavidad.
Solo aquello. Nosotros. En ese momento.
Sus dedo