En lugar de responderme, se abalanzó sobre mí, atrapando mi labio inferior con su boca para succionarlo con fuerza, robándome el aliento.
El beso fue diferente esta vez. Cruel y demandante, al borde del frenesí.
—Quiero follarte aquí mismo. Ahora mismo —declaró, mientras su lengua acariciaba el paladar de mi boca—. Me importa un carajo que tengas el período. Todo lo que quiero es a ti...
Me sentí escandalizada, no esperaba eso... y no podía pensar en nada más horroroso que tener relaciones se