Afortunadamente, Asher no se presentó en toda la semana. Imaginé que me estaba dando tiempo para que terminara mi periodo antes de reaparecer... y tenía razón.
Porque ese lunes por la noche, justo después de salir de la ducha y mientras me preparaba para dormir, realizando mi rutina nocturna, la puerta se abrió con un crujido.
Eran alrededor de las diez. Me di la vuelta y nuestros ojos se encontraron. Su mirada se clavó en la mía, inquebrantable. Me congelé, insegura de lo que significaba esta