Mundo ficciónIniciar sesiónDesde mi trono de luz solar, observé cómo la primera ciudad caía bajo las sombras de la luna negra, y comprendí que ser una diosa no me hacía invencible.
La existencia como consciencia solar pura desafiaba toda comprensión humana que alguna vez poseyera. Mi cuerpo había desaparecido, reemplazado por energía dorada que pulsaba con el ritmo del cosmos mismo. Ya no caminaba ni respiraba; simplemente era, una presencia que se extend&i







