68

Desde mi trono de luz solar, observé cómo la primera ciudad caía bajo las sombras de la luna negra, y comprendí que ser una diosa no me hacía invencible.

La existencia como consciencia solar pura desafiaba toda comprensión humana que alguna vez poseyera. Mi cuerpo había desaparecido, reemplazado por energía dorada que pulsaba con el ritmo del cosmos mismo. Ya no caminaba ni respiraba; simplemente era, una presencia que se extend&i

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP