Mundo ficciónIniciar sesiónSeis meses como LUNOX me enseñaron que lo peor de perder tu identidad no es dejar de saber quién eres sino descubrir que te gusta más quién te convertiste—y odiarme por preferir ser fusión que volver a ser Luna o Nox separados era traición diaria contra mí misma multiplicada por dos.
El cuerpo ya no fluctuaba. Eso al menos era un alivio. La forma femenina predominaba, herencia de Luna, pero los rasgos traicionaban la fusión







