Mundo ficciónIniciar sesiónLos gritos no paraban.
Selene trabajaba metódicamente. Sin prisa. Como cirujano extirpando tumores.
Excepto que estaba arrancando almas.
El tercer Alfa—uno que había votado por mi ejecución—estaba de rodillas, con los ojos reventados de terror. Los hilos plateados de Selene s







