Richard Müller
Los días transcurren lentamente mientras mi corazón se impacienta, pero lucho contra esa emoción distribuyendo las veinticuatro horas del día entre mi hija y esposa olvidándome por completo de mi trabajo por suerte cuento con Marian y Nathaly para encargarse de las situaciones más próximas que no requieran mi presencia.
En cuanto a todos los demás han adoptado una rutina similar parece que nos hemos convertido en residentes permanentes en el hospital mis padres prácticamente se a