Richard Müller
En el interior de la biblioteca la expresión en el rostro de cada una de las personas se mantiene sereno dándome una sensación nada agradable porque anuncia una tormenta con Alex firmemente aferrada a mi mano caminamos despacio hasta buscar donde sentarnos. Rompiendo el hielo que invade cada rincón del lugar murmuro.
—Bien que tienes para nosotros —Me dirijo a Tessa que mantiene sus ojos como siempre en su computadora moviendo sus dedos a una velocidad vertiginosa como si su vid