Alejandra Marie Costa
Entrar en la casa de mi infancia en esta ocasión no me trae ninguna felicidad las condiciones por las que fui obligada a regresar no se las deseo a nadie. Desde que me marche cuando tenia seis años solo venia a Italia una vez al año de lo contrario siempre eran mis abuelos o nuestros demás familiares quienes viajaban para visitarnos.
—Cariño cuanto tiempo sin verte mírate ahora serás madre que rápido pasa el tiempo —Dice mi abuela apretando mis mejillas como suele hacerlo