Alejandra Marie Costa
Esa voz retumbó hasta mi corteza cerebral alojándose ahí mientras eriza cada bello sobre mi piel, sin volver mi rostro en su dirección me concentro en la sonrisa de satisfacción que se dibuja en el rostro del hombre frente a mí que no trato de disimular.
—Parece que Richard tendrá muchas semanas muy ocupado —Murmura entre dientes sin molestarse en ocultar su satisfacción —con la presencia de su prometida en el país —Arremata soltando su veneno Jonathan.
No, tengo ánimos de