Alejandra Marie Costa
Sus labios se deslizan a lo largo de mi cuello despertándome de la forma mas agradable los primeros rayos de luz que representan un nuevo día se filtran por las cortinas recordándome que estoy entre sus brazos.
—Buenos días, mi amor —Murmura Richard contra mi piel —Tienes hambre bajo por algo para que comas en la cama.
Niego porque no tengo apetito solo quiero permanecer en contacto con su piel mientras con mi mirada busco donde se encuentra nuestra hija por algún indici