POV Sebastian
La puerta no estaba forzada. Esa fue la primera constatación que me dejó frío. Quien había pasado había sabido abrir sin violencia, con delicadeza casi profesional. Eso no era casualidad: era habilidad logística. Caminé por el pasillo con la pistola pegada al cuerpo, la respiración contenida, los sentidos encendidos como un animal que no puede permitirse error. Revisé las bisagras, el marco, la caja del buzón; todo limpio, nada rasgado, ninguna huella clara. Quien había entrado lo