—Acabas de tener sexo —suelta el boricua mirándolo con los ojos entornados haciendo que los demás presten más atención al dueño de la casa.
—Es verdad —secunda Ian pasando por su lado, de la mano de una Sofi sonrojada que llega a darle un beso en la mejilla a Erik sin detener el avance de su marido.
—¿Qué les importa si tuvo o no sexo? —interviene Soria—. Es con su mujer, eso es bueno —indica sonriendo.
—¿Cómo saben que tuve sexo? —cuestiona el aludido.
—Tienes los labios hinchados —le susurra