Cuando llegan a la sala de interrogatorio, el hombre que Gaby había dejado inconsciente se encontró sentado con las manos esposadas sobre la mesa y la cabeza gacha. Gaby y Noe entran en silencio ocupando cada uno de las sillas situadas en el lugar. Al otro lado del vidrio, en la habitación continua, la sala de expiación, se encontraron Esposito y los demás preparados para observar la escena que se iba a producir en unos instantes.
—Nombre —exige Gaby mirando el expediente que tenía en sus manos