Tony caminaba disfrutando de la soledad de la noche, ya había terminado su trabajo en el restó, había dejado todo libre y organizado para el día siguiente. Extrañaba horrores a su amiga Sofi ahora que ella estaba casada, él ya no tenía a quién molestar por las noches de insomnio o ir a despertar temprano para desayunar y contar sus anécdotas sexuales. Ya no tenía a donde ir si su cabeza no le daba un respiro. No era que Sofi se negaba a que él vaya a su casa, pero sabía muy bien que ahora había