Al día siguiente, los rayos de sol se cuelan por la ventana que dejaron abierta por olvido la noche anterior reflejando los cuerpos desnudos y enredados entre sí sobre el lecho. Gaby, como había proclamado antes de llegar a la cama, dormía del lado derecho de la misma, una pierna salía por debajo de las sábanas, mientras la otra estaba cubierta por una pierna de Noe, quien prácticamente dormía sobre él. Ella comienza a despertarse gracias a la luz que entraba del exterior y de a poco abre los o