El chirrido cesante del timbre anunciando a alguien del otro lado de la puerta de su apartamento la hace salir de la cama con los ojos medios cerrados provocando con ello que se lleve más de un mueble por delante. Frotándose los ojos y bostezando camina hasta la puerta para abrirla.
—¿Noelia Alba? —pregunta un hombre con traje de cartero, pero con colores raros como rosa y lila.
—Sí —responde ella confundida.
—Esto es para usted —dicho eso comienza a ponerle en las manos, casi obligándola a