Asher
Las luces de la ciudad se extendían bajo nosotros, un mar de bombillas parpadeantes que iluminaban el horizonte desde nuestro ático. Me recosté en el lujoso sofá de cuero, con una copa en la mano, y contemplé la familiar imagen de mis hermanos. Tras el caos de los últimos días con Willow, este momento de tranquilidad parecía muy esperado. Aiden estaba recostado frente a mí, con la atención dividida entre su teléfono y su bebida, mientras que Axel, el intrigante del grupo, parecía pensativo