Willow
Lo primero que sentí fue la presión. El peso de la tierra que tenía encima me oprimía el pecho, haciendo que cada respiración superficial fuera una lucha. Abrí los ojos y me encontré con una oscuridad total; poco a poco me fui dando cuenta de que seguía enterrada. Por una fracción de segundo, el pánico se apoderó de mi mente. Mis instintos me gritaban que me debatiera y arañara para salir, pero me obligué a mantener la calma.
No era la misma Willow que habían depositado en esta tumba h